lunes, 26 de septiembre de 2011

Valor de monedas antiguas - 10 factores clave que lo afectan

factores que afectan el valor de una moneda antigua
El valor de las monedas antiguas ejerce una fascinación especial. Las entradas sobre este tema en Monedas Antiguas son, por mucho, las más visitadas. También recibo infinidad de consultas al respecto por email o en la página de facebook del blog. Si bien ya he escrito unas cuantas veces sobre este tema, me he esforzado en lo que sigue por profundizar algunos aspectos que antes sólo había tocado superficialmente.

Los factores que afectan el valor de una moneda antigua

Determinar el valor de una moneda antigua puede ser más difícil que el de una moneda moderna. En el caso de estas últimas, los factores clave a tener en cuenta son, sobre todo, tres: la rareza, la denominación y el grado de conservación, pero en el caso de las primeras, hay muchas otras cosas más que tener en cuenta. Aquí os presento una lista, que no es exhaustiva, de algunos de los factores más importantes:

1) Grado de conservación


Hace referencia al desgaste experimentado por una moneda. El mismo se encuentra en relación directa con el tiempo que la pieza permaneció en circulación. La mayoría de las monedas que han llegado hasta nosotros del mundo antiguo permanecieron en circulación por bastante tiempo y sufrieron procesos de desgaste variables. Las piezas que se conservan en su estado original o cerca del mismo son, en consecuencia, raras y codiciadas. Las rayas o cortes que una moneda haya recibido posteriormente a su acuñación afectan considerablemente su gradación. El valor de dos monedas iguales puede variar de manera increíble según su diferente conservación, como podéis ver en el siguiente ejemplo: sestercio de Adriano por el maestro Alfeo.

2) Acuñación


Las monedas contemporáneas se fabrican en prensas mecánicas que garantizan una alta calidad y una completa uniformidad. En la antigüedad, las monedas eran acuñadas golpeando el cospel metálico entre dos cuños con un martillo. Si bien este trabajo era llevado a cabo por equipos de artesanos profesionales, el resultado no era siempre perfecto y en muchos casos los motivos aparecían descentrados o no se trasladaban de forma correcta al cospel. Por otra parte, el desgaste de los cuños iba produciendo acuñaciones cada vez más débiles. Las diferentes calidades de acuñación resultantes pueden afectar el precio de una moneda de manera considerable.
Óbolo ateniense con cospel irregular

3) Cospel


Los cospeles también eran producidos de manera artesanal, los que resultaba en importantes variaciones de peso y forma. Cospeles rotos o muy por debajo del peso promedio esperable afectan negativamente el valor de una moneda, lo mismo sucede cuando su forma es excesivamente irregular o cuando las características de su superficie no permiten una transmisión adecuada del motivo del cuño a sus caras.

4) Calidad del metal


Monedas cuyo metal no presente la pureza esperable para ese tipo o que presenten un nivel elevado de porosidad en la superficie siempre pierden valor respecto de un ejemplar promedio.

5) Pátina y entonación: 


La pátina es una película que se forma en la superficie de las monedas de cobre o sus aleaciones como resultado del proceso de oxidación. Se denomina entonación a las coloraciones que asumen por su antigüedad las monedas de plata. Por supuesto, las monedas de oro están excluidas. Pátina y entonación son un reflejo de la antigüedad de la pieza y le añaden atractivo estético y valor, en líneas generales, cuando su tonalidad es uniforme y agradable.

valor de monedas antiguas
Sestercio de Septimio Severo con espectacular pátina verde

6) Relevancia para los coleccionistas


Las características físicas de cada moneda son muy importantes y afectan su valor, pero dependiendo de cómo son percibidas por los coleccionistas. Este es el factor clave y el más difícil de ponderar, porque los intereses de quienes coleccionan monedas pueden ser muy diferentes y cambian con el tiempo. Hay épocas y culturas que son más coleccionadas que otras y ello determina la demanda y, en consecuencia, el precio.

7) Rareza


Nunca se ha realizado un censo completo o mínimamente representativo de las monedas antiguas en colecciones privadas, por lo que nadie sabe con absoluta certeza cuántos ejemplares existen de un determinado tipo. Para la moneda del Imperio Romano se cuenta con las indicaciones de rareza en el Roman Imperial Coinage, que se basan en un estudio de las colecciones de museos europeos en la época en que se redactaron los diferentes volúmenes. En muchos casos sin embargo, los hallazgos de las últimas décadas han alterado de manera considerable el panorama allí representado. La rareza de las monedas antiguas en la actualidad refleja, obviamente, aunque no de manera exacta, la rareza de las monedas en su época, por lo que el estudio de la composición de algunos tesoros antiguos (que -como el de Reka Devnia- son lo suficientemente grandes como para considerarse muestras representativas) permite elaborar tablas de rareza para algunos períodos. Más allá de todo lo dicho, es necesario tener en cuenta que un nuevo hallazgo puede alterar completamente la situación y volver algo más común una moneda que hasta entonces era extremadamente rara, como sucedió, por ejemplo, con los octodracmas de Arsinoe II.

8) Importancia Histórica


Cuando una moneda está asociada a acontecimientos, lugares, construcciones o personajes históricos de gran relevancia, entonces su valor sube, pues ese es uno de los factores que más atraen el interés de los coleccionistas.


9) Atractivo estético


Las monedas antiguas presentan, en comparación con las modernas, una mucha mayor variedad de tipos y motivos, algunos muy elaborados. Como resultado, hay monedas que pueden considerarse como verdaderas obras de arte, cuyos cuños fueron grabados por verdaderos maestros a la altura de los más grandes genios artísticos del mundo grecorromano y eso las hace muy atractivas para los coleccionistas, por lo que su valor sube.


10) Proveniencia


De la gran mayoría de las monedas antiguas no se conoce su origen, por lo que los pocos ejemplares que pueden rastrarse hasta un tesoro famoso pueden cotizarse más que otro igual pero sobre el que no se tenga esa información. Lo mismo sucede con aquellas monedas que cuentan con un pedigrí de haber sido vendidas en subastas importantes y de haber formado parte de colecciones famosas. Los coleccionistas siempre están dispuestos a pagar un poco más por ellas, sobre todo porque eso se percibe como una garantía sobre su autenticidad, lo cual, sin embargo, no puede afirmarse sin más, porque ya desde fines del siglo XIX se subastaron monedas falsas.

Podría incluir más factores y hacer una lista más larga, pero creo que los diez mencionados cubren lo más importante. Cada moneda puede ser valorada en relación con cada uno de estos factores y el resultado afectará positiva o negativamente la valuación total de la misma.